Esta técnica consiste en dividir un ordenador en varios compartimentos independientes de manera que en cada uno de ellos podemos instalar un servidor aislado. A estos compartimentos se los llama "entornos o máquinas virtuales". Desde el punto de vista del usuario el sistema en su conjunto actúa como si realmente existiesen varios servidores ejecutándose en varias máquinas distintas pero realmente se trata de una única máquina física. Permitiendo instalar varios sistemas operativos en un único servidor separamos los procesos informáticos. Si un servidor falla el resto de aplicaciones instaladas en las otras máquinas virtuales no se ven afectadas.
Se pueden realizar backups completos de las máquinas virtuales. En el caso de que se necesite actualizar cualquiera de las aplicaciones, así como el sistema operativo del entorno virtual no nos tenemos que preocupar si fallase ¡podemos volver a una situación previa al fallo en cuestión de minutos!
En caso de fallo físico del servidor podemos trasladar las máquinas virtuales en producción a un nuevo equipo sin necesidad de reinstalar el S.O. virtual ni las aplicaciones. Incluso se puede dejar el sistema funcionando en cualquiera de los PC’s que tenga el cliente mientras se repara el servidor. La empresa no para.
Utilizamos un entorno Windows almacenando la información en un sistema Linux, transparente para el usuario, beneficiándonos así de sus conocidas ventajas.
Cuando sea necesario sustituir el servidor sea por fallo o por requerimientos dicho cambio puede llevarse a cabo de manera ágil sin necesidad de reinstalar todo el sistema (sistema opertivo, aplicaciones...etc..).
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